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ReviewsEl cine de Garcia Márquez y su laberinto: Del amor y otros demonios (Abril 2020)

El cine de Garcia Márquez y su laberinto: Del amor y otros demonios (Abril 2020)

Se dice en el mundo del cine, en referencia a las adaptaciones de obras literarias a la gran pantalla, que de los buenos libros rara vez se logran buenas películas. Esta regla hace que adaptar a García Márquez al cine sea un desafío aún mayor. Dado el reconocimiento de sus obras literarias es imposible evitar el atractivo que producen como fuentes narrativas con potencial de ser transformadas en películas cine. Pero de otro lado, dada la grandeza de sus libros, el reto cinematográfico de transformarlos en imágenes será siempre de igual magnitud.

Especialmente desde que Gabo recibió el premio Nobel en 1982, muchas de sus obras han sido llevadas al cine por productores de México, Brasil, Estados Unidos, Italia y por supuesto Colombia. “Tiempo de morir” (1985), “Crónica de una muerte anunciada” (1987), “El coronel no tiene quien la escriba” (1999), “La mala hora” (2004), y “El amor en los tiempos del cólera” (2007) son algunas de ellas. Todas han recibido cierto nivel de atención internacional, pero no se puede decir que hayan sido éxitos generalizados de taquilla (como sí lo han sido sus libros) o que el consenso de la crítica cinematográfica haya sido positivo (lo que sus libros sí han logrado con la crítica literaria). En el caso de “El amor en los tiempos del cólera”, producción originada en Estados Unidos y de escala Hollywoodense, es decir, con un costo superior a 40 Millones de dólares, la opinión del público y de la crítica la declaró una película mediocre, y el resultado comercial fue aún menos benigno.

La adaptación de una obra literaria al cine requiere la compresión de las 200, 300, o 500 páginas que puede tener el libro original en las 100 páginas que usualmente tiene un guión cinematográfico. Por supuesto, el proceso de creación de imagen y sonido del cine enriquecerá esas 100 páginas de historia una vez se haga realidad la película, pero en la primera etapa del proyecto cinematográfico, el guión de 100 páginas debe ser capaz sintetizar la historia y las ideas principales expresadas por el libro, esa historia y esas ideas que apasionaron al productor de cine hasta el punto de querer hacer del libro una película.

Aunque el proceso de adaptación y escritura de un guión cinematográfico es largo y complejo, en el caso de la obra de García Márquez el punto inicial de “compresión del contenido” plantea una pregunta crucial: si la experiencia de “leer y sentir” el lenguaje, el lenguaje que usa García Márquez, es tanto o más importante que sus historias de amor y venganza, es el cine un medio apropiado para tratar de transmitir la experiencia estética que producen sus libros? Ese es el reto, ni más ni menos, al que se enfrentan los cineastas que tratan de llevar al cine los textos del Nobel.

Esta pregunta plantea una tensión en la que la forma puede ser más sofisticada que el contenido, permitiendo a su vez expresar las ideas de dicho contenido de forma más poderosa. Sin embargo, el cine muchas veces se enfoca en narrar la historia, el contenido, sin darle una forma sofisticada, limitándose a contar el cuento con imágenes simples. Otras veces se busca sofisticación tanto en el contenido que se cuenta como en la forma que se usa para narrarlo.

Actualmente se encuentra en salas de cine colombianas la película Colombo-Costarricense “Del Amor y otros demonios” (2009), basada en la novela de García Márquez del mismo título publicada en 1994. Esta película de presupuesto medio latinoamericano (2 Millones de dólares aproximadamente) es un buen ejemplo de la problemática entre forma y contenido.

Por un lado el espectador disfruta una obra cinematográfica de gran belleza formal: detalles visuales de Cartagena de Indias que permiten sentir la ciudad que fuera en otra época (el siglo XVIII); imágenes fotografiadas con solidez e influenciadas por los claroscuros de Caravaggio; espacios interiores claustrofóbicos, y colores vivos para los espacios exteriores abiertos. De otro lado, la audiencia se enfrenta a una película de ritmo lento sobre un amor imposible; a unos actores que no logran revelar la intensidad del sentimiento, de la pasión, que nace entre los dos personajes protagonistas (un jesuita devoto aunque progresivo y una adolescente virginal que la iglesia cree poseída por el Diablo); a una historia evidente que aún así no logra expresar sus ideas centrales de forma contundente y plasmarlas como sensación estética en el espectador que observa desde la oscuridad.

Este desequilibrio, entre el logro formal y la insatisfacción narrativa, ilustra la dificultad del cine, el reto que constituye emprender un proyecto cinematográfico, financiarlo, y arriesgarse a encontrar el balance adecuado entre la forma de contar y lo que se cuenta. Dicho riesgo es aún mayor cuando el marco de comparación es el universo narrativo de Gabriel García Márquez. Cómo transmitir su estética literaria, no a través del lenguaje, sino a través de la imagen y el sonido? Cómo expresar sus historias desde la pantalla hasta conmover las emociones del espectador? Cómo revelar el significado del Amor? No son preguntas fáciles las que intentan responder los productores de cine. Es seguro que nunca van a dejar de intentarlo.

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[El “Punto de Ataque” es un concepto originado en la teoría dramática y se usa para definir el primer momento de desequilibrio en el arco narrativo del personaje principal de una historia].

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